A 2.500 ft el horizonte radio está a unos 74 NM. A 90 NM estás detrás de la curvatura de la Tierra: no hay enlace aunque la radio funcione. Necesitas unos 4.000 ft o acercarte.
La VHF se comporta casi como la luz: va en línea recta y no rodea obstáculos. La ionosfera, que devuelve a tierra las ondas de HF, no refleja la VHF: la atraviesa y se pierde en el espacio. Solo hay enlace si las dos antenas «se ven».
Como la Tierra es curva, a ras de suelo el horizonte está cerca y al subir se aleja. El alcance depende sobre todo de la altitud y de lo que haya en medio: una sierra corta la señal aunque estés cerca. Subir la potencia no sirve si no hay línea de vista.
El umbral queda por encima del ruido y por debajo de la estación: solo oyes la transmisión. Le recibes 5, perfectamente legible.
El receptor siempre capta algo de ruido de fondo. El squelch fija un umbral: lo que llega por debajo se silencia y lo que lo supera pasa al auricular. Si lo subes demasiado, una estación lejana o débil queda por debajo y desaparece sin que lo notes.
En VHF todos comparten el canal y hablan por turnos. Mientras pulsas el PTT tu receptor calla, y si otra estación transmite a la vez las dos señales se pisan. Por eso se escucha antes, se piensa el mensaje y se habla a ritmo constante, con tono normal y el micrófono cerca y siempre a la misma distancia.
Se dice «UNO DOS TRES DECIMAL CINCO». Se dicen las seis cifras, salvo que las dos últimas sean cero.
La voz llega por radio recortada y con ruido. Muchas letras suenan casi igual (B, D, P, T, V) y una cifra agrupada se pierde si se corta una sílaba. Deletrear con palabras muy distintas y dar las cifras una a una elimina la ambigüedad.
En los canales de 8,33 kHz las seis cifras cuentan, así que no se redondea ni se acorta: solo cuando las dos últimas son cero se dicen cuatro. La palabra DECIMAL no se omite nunca.
Torre: «EC-JU1, viento 320 grados 16 nudos, pista 29, autorizado a despegar». Tú: «pista 29, autorizado a despegar, EC-JU1». Correcto. Repites pista y autorización y terminas con tu indicativo. El viento es información: no hace falta.
Quien transmite solo puede comprobar lo que oye de vuelta. RECIBIDO dice «lo he oído entero» y COMPRENDIDO añade «lo haré», pero ninguno demuestra qué has entendido: si confundes la pista 29 con la 19, nadie lo detecta. Al colacionar repites los datos y el controlador escucha si coinciden.
Por eso se colacionan las autorizaciones, las instrucciones para entrar, aterrizar, despegar, cruzar, rodar o esperar en una pista, la pista en uso, el QNH, los códigos de transpondedor y las instrucciones de nivel, rumbo y velocidad. La información de tránsito o de viento basta con acusarla. Y a una pregunta se contesta AFIRMO o NEGATIVO.
Con rumbo 090°, las 9 quedan a la izquierda de tu morro: busca hacia el norte. «Rumbo oeste» solo dice adónde va el otro avión, no dónde está.
El reloj va pegado a tu avión: las 12 apuntan siempre al morro. Si vuelas al este, «tráfico a las 9» está al norte; si vuelas al oeste, las mismas 9 quedan al sur. El rumbo que te dan del otro avión indica hacia dónde va, no dónde buscarlo.
En un aeródromo no controlado nadie te separa del resto. La frecuencia común sirve para que cada uno sepa dónde están los demás y qué van a hacer, así que escuchar importa tanto como hablar. Pero lo que oyes son anuncios: confírmalos buscando el avión.
Tu radio transmite pero no recibe: la torre puede oírte sin que tú lo sepas. Selecciona 7600 y transmite a ciegas: empieza con «TRANSMITIENDO A CIEGAS» y di cada mensaje dos veces.
Un silencio tiene varias causas y tú solo ves una parte: no sabes si la torre te oye. Primero se descarta lo simple: esperar al menos 10 segundos antes de volver a llamar, revisar el equipo, probar la frecuencia anterior y pedir ayuda a otra aeronave. Cambiar de frecuencia sin más o transmitir sin parar solo complica las cosas.
Si el fallo se confirma, el 7600 avisa al controlador aunque no te oiga. En VMC sigues en VMC, aterrizas en el aeródromo adecuado más próximo y notificas tu llegada. Si transmites pero no recibes, das tus posiciones e intenciones a ciegas.
Destellos verdes a un avión en vuelo: «Regrese para aterrizar». No es todavía la autorización: el permiso para aterrizar y rodar se te dará a su debido tiempo. Para acusar recibo, alabea, salvo en los tramos básico y final.
Sin radio, la torre aún puede darte lo esencial con una pistola de luces que apunta solo a tu avión. Hay tres colores y dos ritmos, y cada combinación significa una cosa en vuelo y otra en tierra: lo que decide es dónde estás tú.
La verde fija es la autorización: aterrizar en vuelo, despegar en tierra. Los destellos verdes y blancos en vuelo te mandan volver o aterrizar, pero el permiso se da después. Con destellos rojos en vuelo el aeródromo es peligroso: no aterrices.
| 300.000 km/s | Velocidad de las ondas de radio en el vacío. Es constante: no depende de la frecuencia. |
| 1,23 × √h | Horizonte radio en NM por cada antena, con h en pies. |
| 1 a 5 | Escala de legibilidad: 3, legible con dificultad; 5, perfectamente legible. |
| 10 s | Espera mínima antes de repetir una llamada que no han contestado. |
| 7600 | Transpondedor con fallo de comunicaciones. 7000 VFR · 7700 emergencia · 7500 interferencia ilícita. |
| 129,975 · 130,125 | Frecuencias en MHz que ENAIRE asigna a los ULM. |
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