
Como cada año, el Aeroclub Montes Universales de Torremocha de Jiloca, en Teruel, organiza la concentración invernal más friolera y madrugadora del calendario nacional a finales de enero.
Una gran fiesta que, año tras año, siempre deja buen sabor de boca, a pesar de ser todo un reto conseguir llegar desde todos los rincones de la península debido a los rigores del invierno y las temperaturas gélidas.
La Polar es mucho más que un vuelo: es convivencia, aprendizaje, compartir experiencias, comer juntos, volar en invierno —cuando a veces no es fácil— y mantener viva una tradición que une a pilotos de toda España.
Este año se ha instaurado un sistema de preinscripción con cuota de participación para asegurar la continuidad del evento. El año pasado, a pesar del esfuerzo del equipo y de la participación, no se lograron cubrir los gastos, generando un déficit de casi 2.000 €.
Si no puedes venir volando, puedes venir en coche.
La Polar es mucho más que un vuelo: es convivencia, aprendizaje, compartir experiencias, comer juntos, volar en invierno —cuando a veces no es fácil— y mantener viva una tradición que une a pilotos de toda España.